Hace varios años, de pura casualidad, conocí Chachan, sanguchería que ofrece un montón de cosas ricas, pero se destaca por sus sándwich de pollo frito estilo coreano. Esa vez mi visita pasó sin pena ni gloria. Ni siquiera recuerdo qué comí. Pero hace algunas semanas me tenté con una oferta de Uber One y termine pidiendo una promo que resultó en adicción: Chilly Willy + fries.
Por poco menos de $7.000 (rebajada de $9.990) pude disfrutar de uno de los mejores sánguches de delivery que he probado en el último tiempo. Se define así: sándwich de pollo bañado en salsa dulce coreana, lechuga fresca, coleslaw, pepino encurtido y mayo sriracha. Sensacional.
Sabroso, fresquito, jugoso, bien armado. Contundente, pero equilibrado. Demasiado rico. Y se siente aún más rico porque te hace salir de lo convencional, del cheddar y los toppings habituales.
La verdad es que valió cada peso y, de hecho, me he repetido la promo otras dos veces, sólo para probar si tuve suerte o si, en definitiva, el sanguchito es siempre así de apañador. Y lo es. Eso sí, la porción de papas fritas es casi decorativa.
Definitivamente, una rica alternativa para esas jornadas sedentarias frente al televisor.

