La pizza tradicional argentina -¿o porteña- no solo está en Buenos Aires. Ese estilo -que personalmente me encanta por su abundante mozzarella y masa alta y crocante-, al parecer, está en todos sus rincones. Al menos eso comprobé en una visita de fin de semana a la “vecina” ciudad de Mendoza, donde pude probar una de sus tres clásicas-famosas pizzerías: Capri. Y, cómo no, fue una gran experiencia.
Se trata de un lugar sencillo, como todos los restaurantes antiguos que, pese al tiempo, conservan un ambiente similiar: familias, amigos, trabajadores de distintos rubros, viejos, jóvenes, etc. Gente de todo tipo que quiere comer rico y a buen precio, en un espacio que, estéticamente, nos hace volver al pasado.
La oportunidad fue perfecta para probar mi combinación favorita, además de otra que no suelo pedir, pero que, la verdad, me sorprendió demasiado: pizza familiar mitad jamón-morrón, mitad fugazza. El primer lado estaba tal como me gusta: cargadito, abundante, con el sabor clásico y su típica masa aireada de bordes y base crujientes. Alta pizza. La segunda estuvo simplemente deliciosa, pues la cebolla estaba en el punto perfecto y la mozzarella, de sabor intenso, desbordaba. Pura satisfacción.
¿Los precios? Buenos también, pese a que Argentina hace rato dejó de ser un destino económico. En resumen, comimos 3 personas (la pizza por mitades + 2 porciones adicionales + 1 cerveza de litro) por 40.000 pesos argentinos (unos $25.000 pesos chilenos). Y quedamos muertos.
Viajeros chilenos de fin de semana, escapada o vacaciones: la recomendación es total.
Lavalle 109, Mendoza, Argentina.

