El Baquedano -oficialmente Fuente Baquedano- es otra de las clásicas fuentes de soda santiaguinas que parece haber quedado congelada en el tiempo y que, a más de seis décadas de su apertura, sigue convocando a una clientela diversa que la prefiere por sobre otras opciones vecinas.
Decenas de sánguches, completos, platos caseros típicos y bebestibles de todo tipo se sirven a diario en su excepcional ubicación, al costado del Parque Bustamante y frente a la emblemática -y remodelada- plaza homónima. Y no es cuestión de suerte. El Baquedano es un lugar sencillo y acogedor, que destaca por ser bueno, bonito y barato, tal como anuncia el vestuario de los garzones.
La consigna es comer y tomar rico y a buen precio. Por eso la visitan vecinos, trabajadores del sector y estudiantes universitarios, entre otros, quienes encuentran allí un espacio ideal para una pausa en medio de la frenética jornada capitalina.
Y cuando decimos que el Baquedano se quedó congelado en el tiempo, lo decimos en serio. No sólo por su estética vintage, con una larga barra con taburetes empotrados y la plancha a la vista, sino por su carta, cuyos precios parecen de otra época: schop nacional desde $2.500, piscola desde $2.600, carne mechada con agregado a unos $5.700 y cazuela de vacuno a $4.800. Hay, obviamente, platos algo más costosos, pero la verdad es que todo es asequible, sabroso y contundente.
Una real picada que, lejos de estar oculta, está más presente que nunca en un entorno que se moderniza y comienza a recuperar su esencia luego de años complejos. Un testigo de la historia de Santiago que sigue al pie del cañón brindando momentos de relajo, ocio y encuentro. Un verdadero clásico.
Ramón Carnicer 1, Providencia.

