La Predilecta: completos, sándwiches y platos típicos en una emblemática casona ñuñoína

La Predilecta: completos, sándwiches y platos típicos en una emblemática casona ñuñoína

Siempre voy a celebrar la existencia de restaurantes y fuentes de soda tradicionales. Rescatar y promover nuestra gastronomía y costumbres es fundamental para seguir construyendo identidad. Y por eso me gustó tanto la apertura de “La Predilecta”, fuente de soda que, con una propuesta sencilla, aspira a rescatar los clásicos chilenos con tradición y oficio.

En esta linda fuente de soda, alojada en una icónica casona de 1930, obra del insigne arquitecto Luciano Kulczewski, se ofrece una carta llena de platos y sándwiches típicos que nos invita al disfrute y la sobremesa en un ambiente relajado, cordial y cercano. Y todo a excelentes precios, para que nadie se prive de seguir compartiendo. Un verdadero bar de barrio: amigable, asequible y entretenido.

Y como buen fanático de los completos, tuve que probar su italiano ($3.500), que resultó estar muy bien logrado: ingredientes frescos a la temperatura ideal. Sabroso y de tamaño justo, muy fácil de comer. Ni muy cargado ni tampoco escuálido. El formato ideal para complementarlo con algo más. Todo en un pan suave y esponjoso, acompañado de una mayonesa liviana y cremosa. Con hambre, quizás uno es insuficiente, pero siempre se puede acompañar de una buena porción de papas fritas, que aquí se ven caseras y no les falta crocancia ($2.900).

Lamentablemente, no pude degustar ninguno de los “platos principales” (punta picaña, chuleta de cerdo, longanizas o prietas con agregado), pues se sirven hasta las 16:00 horas y llegué algo pasado. El crudo de vacuno ($9.900), en tanto, cumple muy bien con su receta típica valdiviana, con tostadas de pan de molde cortadas en triángulos. Rico y sin aspavientos: el crudo de toda la vida. Eso sí, lo recomiendo más como entrada que como principal.

Los precios en La Predilecta son tan buenos que se puede pedir un poco de todo y compartir. Quedé con ganas de probar las sopaipillas con chancho en piedra ($3.000 las tres unidades).

Con los bebestibles la cosa se pone interesante. Podemos acompañar nuestros platos con schops de medio a precios que ya no se ven en ningún lugar: Cristal ($2.490), Austral Calafate ($3.690) y Kunstmann Torobayo ($3.490). Además, tienen bebidas de máquina a $1.000 los 500 cc. Ofertón por donde se le mire.

El servicio es tremendamente cordial. Lo único que podría criticar es que el pedido tardó unos 20 minutos en llegar a la mesa. Pero imagino que, con una apertura tan reciente, todavía están ajustando la operación. Espero mejore.

En resumen, un gran lugar para pasar el rato con amigos o familia, bien atendido, con cosas ricas para todos los gustos y a cualquier hora del día. Definitivamente, un nuevo lugar para ir por un completo y un schop en Ñuñork city.

Los Tres Antonios 397, Ñuñoa.

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