No sé realmente cuántas calorías tienen sus hamburguesas. Pero la verdad es que en La Birra Bar esas cuestiones no importan. Uno sabe perfectamente a lo que va y claramente no es una comida de dieta. Vamos de lo no tan bueno a lo destacable. El servicio es correcto, pero no a la mesa. Y, de hecho, hay pocas mesas. Y uno siente que debe desocuparlas rápido. No hay tiempo para la tertulia. En resumen: uno pide en un mesón -como en las grandes cadenas- y retira cuando llaman. Sólo los bebestibles -en mi caso cerveza- se pueden pedir al tiro.
Si es fin de semana, el ambiente se siente un poco caótico. A la falta de mesas, se le suma la espera. Y cuando hablo de espera, me refiero a la fila que hay que hacer para pedir. Fila que sale del local. Y después es otra espera hasta que te entregan el pedido. No es que avance lento o la orden tarde demasiado, pero, casi siempre, una fila es una lata.
Lo bueno comienza cuando la comida llega a nuestras manos. La hamburguesa es muy sabrosa. El pan es suave, esponjoso y liviano. Y la carne, bien jugosa, logra mezclarse perfectamente con el resto de los toppings. Cada bocado es un lujo. Es, definitivamente, una gran hamburguesa. No sé si la mejor, pero en el podio. La mía fue una bacon cheeseburger doble. Mortal, como dirían en los 90 ($10.990). Las papas fritas también estaban muy buenas, con un crocante bien especial (se pagan aparte, $2.990 la más pequeña).
Hay cerveza para todos los gustos: Stella Artois ($3.990), Torobayo ($4.990) y Tamango -artesanal, otra cosa (desde los $5.990 según el estilo)-. La sirven en vasos que parecen de schop, pero estoy seguro que es menos de 473. Igual está bien. Uno es suficiente, sobre todo considerando el formato de pedir, comer e irse rápido. Los aderezos son libres y las bebidas tienen refill.
Las hamburguesas, 100% aprobadas, pero el formato falla. No puedes funcionar como cadena si ofreces la top one. Aunque quizás yo soy el mañoso. ¿La mejor hamburguesa? Quizás. La oferta es demasiado amplia para casarse con un lugar. Pero de que se siente bien, se siente bien. ¿Hay hype? Sí, pero la calidad es real. Cabe mencionar que esta experiencia corresponde al local de Isidora Goyenechea, por lo que podría diferir de los otros.
Don Carlos 3200, Las Condes.





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