El bar 511 The Hemingway Room es como el hermano piola de los boliches de la Plaza Pedro de Valdivia, en Providencia. Un lugar quitado de bulla que, pese a la férrea competencia del sector, ha ganado reconocimiento por su variada carta, ambiente y apertura.
Se trata de un espacio ideal para el encuentro y la distensión que, bellamente decorado con motivos y alusiones a Ernest Hemingway, nos invita a disfrutar de nuestro tiempo libre en compañía de buena comida, bebida y conversación.
Y si bien a veces alberga espectáculos musicales de diversos estilos, uno de sus principales atractivos, la mayor parte del tiempo se siente como un bar de barrio. Ese que te apaña cuando sólo necesitas un respiro tras un día ajetreado. Por eso disfruté mi improvisada visita, que se produjo de pura casualidad.
Aquel caluroso día, lo primero que me hizo sonreír fue su más que decente oferta de cervezas, mucho más completa que la de sus vecinos. Destacan variedades de Jester, Coda y Tamango, tres topísimas artesanales nacionales que siempre da gusto encontrar.
Dos pintas de Cortacorriente ($6.800 c/u) fueron suficientes para calmar la sed mientras disfrutaba de mi Laddy Brett ($7.900), hamburguesa de cerdo con coleslaw, cheddar, pepinillos y salsa BBQ. Bien sabrosa y en su justa medida. Eso sí, las papitas, aunque crujientes, no eran caseras.
La coctelería de autor es uno de sus fuertes, pero admito que, en esa oportunidad, no caí en la tentación. Tendrá que ser en una futura visita, donde espero encontrar la misma calidad y servicio que me llevó a reseñarlo. Un buen lugar cargado de buena onda y dedicación.
Francisco Bilbao 1947, Providencia, Santiago.
